|
Llegada
la tarde, vino un hombre rico, de Arimatea, llamado José, que también
se había hecho discípulo de Jesús. Éste se presento a Pilatos y le
pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilatos mandó que se lo
entregaran. Y José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,
y lo puso en un sepulcro nuevo, de su propiedad, que había excavado en
la roca; y después de haber hecho rodar una gran piedra a la puerta del
sepulcro, se fue. Mateo 27, 57-60 |