La
Semana Santa esta profundamente
arraigada en Benavente y en el sentir de los benaventanos. A lo largo de la
historia ha sufrido reveses que provocaron la pérdida, muchas veces
irreparable, tanto de costumbres y tradiciones, como de imágenes. Sirva como
ejemplo lo que Pascual Madoz escribió en su "Diccionario
geográfico, histórico y estadístico de España y sus posesiones en
Ultramar" (1845-1850): la Ermita de la Soledad tenía bellísimas
imágenes antes de la Guerra de la Independencia que fueron quemadas por los
franceses. De ella salen y vuelven las procesiones de Semana Santa.
Existían entonces, y desde muy antiguo, tres cofradías: la Vera
Cruz, el Santo Entierro y Jesús Nazareno, que procesionaban imágenes como la de Jesús Nazareno de
finales del siglo XVI y Jesús llevando La Cruz, La Virgen de La
Soledad y la Virgen de Las Angustias que son de mediados del
siglo XIX.
Con el paso del tiempo se van incorporando
nuevas imágenes a las procesiones de Semana Santa, y en 1943 se crea la Cofradía del Silencio,
que tiene como titular al Cristo
de la Salud, una talla del siglo XVI. En ese momento, para dar cabida a los
nuevos hermanos, se reestructuran
las procesiones y cultos religiosos que se realizaban. Esta estructura se
mantiene hoy día.
En el pregón de Semana Santa de 1998, Juan
Mª Uriarte, Obispo de Zamora, nos decía: Tras el Concilio Vaticano II se
dio una actitud recelosa desde la Iglesia hacia las expresiones de la Semana
Santa popular, considerada un montaje decadente y reducido a alimentar un
sentimentalismo estéril que no se atiende a las líneas teológicas del
Misterio ni despierta un movimiento de compromiso social. En los años 80 y 90
se ha suavizado esta actitud para incidir en sus valores.
No cabe duda que, a partir de los años
sesenta,
la falta de orientación y tutela por parte de la Iglesia incidieron negativamente en lo que D. Juan María denominaba Semana Santa
popular.
Las distintas cofradías de Benavente, actuando de un modo individual, sobreviven a duras
penas y ante la inquietud de los cofrades nace en 1984 la Junta
Pro-Semana Santa bajo la presidencia de Luis Carmelo Fernández,
Presidente a su vez de la Cofradía de Jesús Nazareno. Con todo, no es
hasta el 7 de diciembre de 1995 cuando la Junta se constituye de
forma oficial con ocho miembros, dos de cada cofradía, un
capellán, Vidal Aguado, y un historiador, Juan Carlos de la Mata.
Sus objetivos no son otros que coordinar, salvaguardar y recuperar
costumbres y tradiciones y adaptar la Semana Santa benaventana al paso del tiempo. Esta Junta
renovó los representantes de las cofradías en febrero de 2000, y quedó huérfana de capellán con el fallecimiento de D. Vidal.
La constitución de la Junta ha hecho posible la unificación de
esfuerzos; como consecuencia, en estos últimos años se ha avanzado
sustancialmente en la recuperación de la Pasión benaventana. Las aportaciones económicas
conseguidas, fundamentalmente del Ayuntamiento, han permitido la restauración de pasos, la recuperación de la
Banda de
cornetas y tambores de la ciudad, la realización de actividades
culturales previas a Semana Santa y la contratación de agrupaciones
musicales que realzan aún más nuestras procesiones.
D. Juan María enumeraba tres valores
de la Semana Santa:Una expresión plástica y pública del
acontecimiento de la muerte del Señor; La fe de unos revive y la de
otros cobra oxígeno; Es una poderosa invitación a la
interioridad, y nos marcaba unas pautas para mejorar:Ha
de seguir siendo religiosa, será más bella cuanto más auténtica y
más auténtica cuanto más religiosa; La relación entre Cofradías e
Iglesia debe ser cordial; Semana Santa articulada con la Liturgia; Que
las costumbres sean coherentes con el Misterio.
Estamos convencidos de que los miembros de nuestras cofradías tienen
presentes los valores de la Semana Santa y trabajan para mejorar
cada año. Nosotros, sus representantes, intentamos coordinar esos
esfuerzos e invitamos a los benaventanos y a cuantos nos visiten en esas
fechas a participar en los actos de Semana Santa.